Berceuse
Berceuse (Canción de cuna)
Boston 16 de marzo
No; dormida,
no te beso.
Tú me has dado tu alma
con tus ojos abiertos
- ¡oh jardín estrellado!-
a tu cuerpo.
No, dormida no eres
tú... No, no, ¡no te beso!
- ... Infiel te fuera a ti si te besara
a ti...
No, no,
no te beso...-
Juan Ramón Jiménez. Diario de un poeta casado.
El poema se escribió en Boston, el 16 de marzo, aunque no es un dato definitivo. El yo lírico contempla el sueño de la amada y vela su descanso al tiempo que el mismo sueño, la fascinación de la contemplación del mismo, impide un beso. El inicio y el final del poema son claros en la idea: no te beso porque estás dormida. Si te besara, sigue el yo lírico, te sería infiel, porque durante el sueño eres otra. Es el ejemplo canónico de la escena de la contemplación de bellas durmientes en la literatura.
El principal elemento de la escena de las mujeres dormidas es la otredad. Es decir, la conversión de la dormida en otra, según la ve el contemplador, como si fuera otro ser. Este rasgo desencadena otros y se coloca en el foco en torno al cual giran los demás. El amante contempla a la bella durmiendo y su figura le envuelve, lo que provoca en él una fascinación que le impide hacer otra cosa que no sea velar el sueño. Desde la profunda admiración advierte que ella es otra mientras duerme.
El yo lírico expresa su desazón porque la amada está dormida y algo le impide besarla: "dormida no eres tú." No reconoce el yo lírico a la amada mientras esta duerme, sino que la ve como otra distinta a ella despierta. Este es el elemento estructural de la escena de dormidas que mejor contribuye a singularizar este grupo de poemas. El amante convierte a la amada/dormida en alguien especial, admirable, celestial, virginal y ajeno a él mismo. El poema basa su fuerza expresiva en el verso “...Infiel te fuera a ti si te besara / a ti”. En otro poema de Idilios, claro antecedente de “Berceuse”, el yo lírico se pregunta quién es ella mientras duerme. Además evidencia que en la vigilia ambos ven el mismo mundo, pero cuando ella sueña, él no la siente a su lado:
No te beso.
No, no eres tú, dormida.
Tú te me has entregado en alma y cuerpo
y te he tomado yo, en el mundo
que, dichosos, veíamos a un tiempo.
Tú te me has entregado a mí despierta,
con tus ojos de par en par abiertos.
¿Quién eres, di, quién eres
dormida? No, no eres tú, yo no te siento
a ti en este mundo
que no vemos a un tiempo.
No, no eres tú, dormida,
con tus ojos cerrados. Idilios, 2013
Este poema, publicado casi cien años después del Diario… revela que Juan Ramón ya tenía el poema unos años antes, incluso, antes de conocer a Zenobia Camprubí. Ambos poemas están muy próximos a lo que se ha denominado poesía pura o poesía desnuda. El verso libre deja que el ritmo sea entrecortado, dejando las palabras más importantes al final del verso o encabalgadas en el siguiente. Termina con unos puntos suspensivos que dan pie a que el lector se haga preguntas o imagine un final.
Los ojos, asociados a un jardín estrellado, aparecen entre exclamaciones. La doble negación, (no te beso / no eres tú) reiterada estructura el poema con las dos ideas centrales.
Las dos orillas, la del desvelo y la del sueño, son opuestas y están ocupadas por los protagonistas. Ella está ausente y él contempla el sueño. No dice nada más, si hay sentimiento, está cercenado, impedido: no te beso.
En otros poemas del poeta también aparece esta fascinación por el sueño, incluso en el mismo Diario…
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